Se cierra un curso, pero el alumno comienza a pensar en su próximo curso. En algunos casos, incluso, empieza a tomar decisiones, reorganizar prioridades y prepararse para lo que viene después.
El problema es que muchas universidades tratan este momento como un final operativo, cuando en realidad es una fase clave dentro del student journey que tiene consecuencias directas para la relación que se había ido creando durante el curso con el estudiante:
- Pérdida de engagement
- Desconexión temporal
- Riesgo de que el vínculo con el estudiante se debilite.
Cómo gestionar el fin del curso
Para afrontar este punto crítico del student journey las instituciones deben definir estrategias que les permitan gestionarlo mejor, demostrando al estudiante que siguen presentes pero sin saturar con un exceso de comunicaciones. Algunas acciones que pueden ayudar a conseguirlo son:
Activar un onboarding progresivo
El onboarding no debería empezar en septiembre, puedes activarlo de forma progresiva mucho antes y mantenerlo de forma ligera durante el verano. Por ejemplo, aportando al estudiante:
- Información anticipada sobre el próximo año académico
- Acceso a planificación de asignaturas, horarios o itinerarios
- Recordatorios clave sobre matrícula o decisiones importantes
- Recursos que faciliten una llegada más preparada a septiembre
Reduces la incertidumbre del próximo curso, mantienes el vínculo activo y el estudiante se siente acompañado en este momento de transición.
Aprovechar el cierre como momento de reconocimiento
El final de curso también es un momento emocional, y es ahí donde las instituciones tienen una gran oportunidad para reforzar el vínculo con el estudiante con acciones como:
- Resumen del progreso del estudiante
- Reconocimiento de logros académicos
- Refuerzo del sentido de pertenencia
Este tipo de acciones tienen un impacto directo en la forma en que el estudiante recuerda su paso por la institución.
Empezar a construir la relación con los alumni
Cuando el curso finaliza y el estudiante pasa a ser alumni, llega un momento clave. La transición debe entenderse como un proceso continuo, en el que es clave a trabajar la relación con los futuros egresados:
- Introducción progresiva de la comunidad alumni
- Beneficios y servicios post-graduación desde etapas finales
- Activación de canales de contacto para mantener el vínculo activo tras la graduación
En este punto, la graduación no supone un cierre, sino el inicio de una nueva etapa dentro de una misma relación con la institución.
La clave está en aprovechar la transición
Las instituciones que mejor gestionan el fin de curso se definen por convertir esta transición en una oportunidad clave en el student journey, manteniendo el vínculo vivo cuando el estudiante más está cambiando.
Porque cuando el estudiante evoluciona, la institución también debe saber acompañar ese cambio.
Si tú también quieres que tu institución esté presente en esta transición, manteniendo el vínculo activo, en UNIFIT te ayudamos a hacerlo posible.


